lunes, 20 de abril de 2015

este desvariar


Moon Hearted




[…]No sé si me moriré o no
de hambre, miedo, los ojos abiertos para milagrosamente
comer, la tierra que rodea y sostiene el agua
demasiado negra para la levedad del cielo. Qué
extraña esta risa mía de murciélago, qué extraño
este desvariar mío sin orejas, qué extraño
este desvariar mío sin pájaros. Qué extraño
este amor mío a las penosas perezas de la vida.


La libélula, Amelia Rosselli
Traducción de Esperanza Ortega
Sexto Piso, 2015



[…]Non so se io sì o no mi morirò
di fame, paura, gli occhi troppo aperti per miracolosamente
mangiare, la terra che ravvolge e sostiene l’acqua
troppo nera per la leggierezza del cielo. Che
strano questo mio riso da pipistrelo, che strano
questo mio farneticare senza orecchie, che strano
questo mio farneticare senza augelli. Che strano

questo mio amare le amare ozie della vita.



sábado, 28 de marzo de 2015

la casa del dolor de cabeza



Ewa Adriana Szumowska



Me desperté en el mismo centro del dolor de cabeza. El dolor de cabeza es el lugar donde debo permanecer y por esto me he quedado sin recursos para pagar alquiler en algún otro lado. Me duele tanto el cabello que se está volviendo cano. Duele dentro del nudo gordiano, el cerebro, eso que desea tantas cosas, en diferentes direcciones. El dolor es una medialuna que cuelga medio dormida en el cielo celeste, el color desaparece del rostro, la nariz señala hacia abajo, toda la vara del zahorí se tuerce hacia abajo, hacia la corriente subterránea: el dolor. Me he mudado a una casa que fue construida en lugar erróneo; hay un polo magnético casi debajo de la cama, casi bajo la almohada y cuando el tiempo cambió, encima de la cama, hubo un cortocircuito. Una vez tras otra intento imaginarme que un enorme cascanueces pellizca con un agarrón milagroso las vértebras del cuello, algo que de una vez para siempre enderezará la vida. A propósito, no solo hay dolor en mi cabeza privada. El mal se relaciona, entre otras cosas, con las negociaciones de paz en París que se han
“malogrado”, y la expresión “malogrado” se proyecta en la pantalla que hay aquí dentro. También duele porque las cartas quedan sin responder, porque ayer estaba enojado, porque uno derriba la vieja y fea casa para construir una más fea aún. Pero la casa del Dolor de Cabeza no está madura para ser eliminada. Antes tendré que vivir allí una hora, dos horas, la mitad de un día. Antes dije que era un lugar, luego he cambiado diciendo que es una casa, pero la pregunta es si no será una ciudad entera. El tráfico se desliza implacablemente lento. Los diarios aparecen. Suena un teléfono.


Tomas Tranströmer
(poema incluido en la antología El cielo a medio hacer, Nórdica)





lunes, 16 de marzo de 2015

galerías


Béla Tarr




en el interior de las células
la ausencia
se expande como un virus
en diminutos estallidos blancos

alguien
atraviesa los días sin abrir los ojos
lentamente excava galerías
bucea en el pulmón deshecho del invierno

a tientas


las húmedas paredes no aguantan



miércoles, 11 de marzo de 2015

disentería

Jindřich Štreit



Cuánto tiempo
el oxígeno


si el viento deja
ese olor


y polvo


la sed aumenta
a cada bocanada


por beber de los pozos
una ameba
sus vientres trasnochados


deambulan
pálidos grises
tierra adentro


otro bloque enfermo
en el pueblo
las vacas quemadas


y el hacinamiento


82 vecinos
esperan
de las nubes

la llegada del agua.



Carolina Jobbágy, Historia clínica. Kriller71 Ediciones, 2014.


miércoles, 11 de febrero de 2015

abejas


Elena Helfrecht




en el sueño las abejas comían sus
huesos y bajo los restos de sus
costillas
construían un panal

despertó con un sabor a tierra, a raíz
de diente de león, sobre la lengua

qué vida es la que estoy viviendo
preguntó








domingo, 7 de diciembre de 2014

las palomas existen


Annija Muizule


4

duerne findes; drømmerne, dukkerne
dræberne findes; duerne, duerne;
dis, dioxin og dagene; dagene
findes; dagene døden; og digtene
findes; digtene, dagene, døden



las palomas existen; los soñadores, las muñecas
los asesinos existen; las palomas, las palomas;
niebla, dioxina y días; los días
existen; los días y la muerte; y los poemas
existen; los poemas, los días, la muerte




Inger Christensen, Alfabeto, (Sexto Piso)
Traducción de Francisco J. Uriz


jueves, 27 de noviembre de 2014

el río


Shinya Arimoto



el cauce del río trae toneladas de residuos. hay hombres y mujeres jóvenes que trabajan recogiendo y vendiendo lo que pueda haber de útil. a la hora de comer hacen una hoguera y cocinan pescados a la brasa, para compartir. también hay una muchacha que no sabe hablar, pero siempre está sentada al lado de los otros y escucha. su trabajo consiste en tejer cestas de mimbre para transportar las mercancías que los nadadores recogen

todos vuelven al trabajo, y la muchacha mira los restos de pescado, las raspas, quisiera confeccionar con ellas un instrumento musical extraño o un pequeño peine. lo que le gusta es quedarse cerca del agua y trabajar con las manos, es hábil para eso. lo que detesta es el torrente estruendoso de la mujer que ríe o del hombre enfurecido. la muchacha abre los ojos como una especie de pez de tierra, la pequeña boca inmóvil, y mira las aguas profundas, ella sólo se sumerge por la noche, y siempre sola

la muchacha-anfibio contempla a los nadadores y piensa en la resistencia de sus pulmones, han aprendido a forzarlos para resistir cinco minutos sin respirar, bajo el agua. la muchacha piensa en el límite de esa capacidad, imagina las membranas rompiéndose, quizá sólo una fisura estrecha y las bolsas respiratorias llenándose de agua. entonces atardece, el cielo comienza a apagarse y la muchacha sigue sola sentada cerca de la orilla, los cestos de mimbre se van llenando de silencio oscuro mientras sus dientes relucen quedamente en una sonrisa que se abre a la noche


lentamente los cuerpos esbeltos florecen, uno tras otro, hinchados de agua, a la luz de la luna




miércoles, 19 de noviembre de 2014

como ramita doblada


Anna Gawlak


Despite Her Pain, Another Day

River fogs (7 AM) stray and begin, shiver and begin
on the September mill rocks.
Bits of leaf mirror along. I have arrived at my sanity.
Evidence (7 PM) : while she medicates I walk by the river.
Millwheel smells like weet cornhusk.
On my back (2.38 AM) in the dark at Dorset Motel I listen to the radiator click
and to her, awake on the other side of town
in the hot small room
gripping a glow-in-the-dark-rosary.
Whatever they say about time, life only moves in one direction,
that's a fact, mirroring along.
River fogs (7 AM) go flayed and silvery
when it dawns dark
on the day I leave.
DANGER DO NOT DROP OR DRAG ANCHOR
reads a sign just off the selvedges.
Minddingness gulps us.
Her on the bed as bent twigs.
Me, as ever, gone.



A pesar de su dolor, otro día

La niebla del río (7 am) se dispersa y comienza, se estremece y comienza
sobre las otoñales piedras del molino.
Restos de hojas resplandecen. He hallado mi cordura.
La evidencia (7 pm) : ella toma sus medicamentos, yo doy un paseo por el río.
La rueda de molino huele a húmeda hoja de maíz.
Detrás de mí (2:38 am) en la oscuridad del Motel Dorset oigo el clic del calentador
y a ella, que se despierta en el otro extremo de la ciudad
en un cuarto pequeño y cálido
aferrándose a un rosario que brilla en lo oscuro.
No importa qué se diga del tiempo, la vida va en una sola dirección,
es un hecho, y resplandece.
La niebla del río (7 am) es plata desollada
cuando amanece oscuro
el día de mi partida.
PELIGRO NO LEVAR NI ECHAR ANCLAS
dice el letrero justo en la orilla.
La no conciencia nos engulle.
Ella en la cama como ramita doblada.
Yo, como siempre, ida.



Decreación, Anne Carson. Ed. Vaso Roto

Traducción de Jeannette L. Clariond


jueves, 16 de octubre de 2014

shigeko escribe un diario de racionamiento


Masadaku Masiyama


como si estuviera incrustada en algún hueco
sobre el que pivota la isla
observo a mi alrededor
todos se mueven con enorme rapidez
buscan buscan buscan me pregunto qué
yo sólo me preocupo de la pervivencia
de los que todavía puedo ver
no supe nunca apegarme a lo invisible

pero es cierto, algunas cosas han cambiado
los 4 de arroz o cebada por persona
ahora son sólo 3

hago una lista con las sustancias que nos mantienen
aquí lo que logré reunir esta mañana:
un pastel de tofu
una sardina
dos repollos chinos
cinco o seis zanahorias
raíces de bardana
un manojo de espinacas

no comprendo ese hongo inmenso que carcome las noches
ni el nuevo sabor del agua
no comprendo las palabras ayer hace una semana hace un mes

preparo una pasta espesa con restos de soja
servirá para la sopa salada de la noche
tengo las manos frías y la cabeza vacía vuelvo útil todo
lo que toco
comemos el desastre la pobreza la asimilamos dentro
de los huesos una planta creciendo en nuestro estómago
nos desgajamos despacio de la ciudad que conocimos
extraemos alimento del vacío

por eso tomo notas cada día
hago hervir las verduras borro mis palabras mi lengua
mastico unas judías resecas mientras cae la tarde
la enorme nube borró el mundo los ecos desaparecieron
no queda nadie
la isla flota a la deriva en el caldo radioactivo




domingo, 12 de octubre de 2014

13 formas de habitar una esquina


Elene Usdin 



I

Huyen avestruces —hay mujeres cuyas palabras son fresnos. Sombras hilvanan puertos de aire. Entre la estampida reposa la mano sobre el talud de una rodilla. Habano y humo. Rojizo ciprés el sueño. El olor sigue más allá del borde. Desde el buró —poder, sonríe destruida/ tiento ocre, cuerpo estrófico en el quicio. Vestíbulo.

II

Donde los náufragos cantan apunta el ojo. Hacia el rabillo austral de la mirada —dorada agua de la memoria— el tono plomizo del frío. Uno podría ser entendimiento crepuscular, avanzada furiosa de jauría humana pero el vórtice detiene la rebelión. Gotea aún el rompevientos. Y entre el invierno de milnovecientosetentaydos y el presagio del dosmildocefindelmundo un día y el otro. Gramática de Babilonia. Descenso.

III

Caramelos y una hormiga. Breve ataque de asma. Sedosas las patas recorren un dedo meñique. Este paisaje no es política: hueco, centro de bala o poema. Dos muros hacen un baldío entre sí. Menta, el caramelo es sabor menta.Huella.

IV

A ambos lados de la vía, —párpados inestables, lozam de 2 mg— la superficie de las cosas: tubos de acero, mosaicos (opus tessellatum), textiles sintéticos de corte abstracto. Dolor en el lenguaje. Monopolio cromático. Todo cuerpo desnudo mata a la teoría. Rota el espacio. Cielo.

V

Un punto un punto en particular un punto un punto esquivando su propio punto un punto que arroja otro punto el punto que aniquila su sombra un punto el punto en punto:
linde.

VI

Lluvia sobre penumbra. Pelaje y lamido. Ensoñación y notas en brote de murmullo. Herida que sostiene. En el trazo de un sonido veloz —cielo abierto sobre cuerpo, lengua —partículas de azul Berlín. Desliz en el cerco de la boca. Plexo.

VII

Al ojo el vuelo, petrel negro. Caminar sobre precipicio claramente delimitado. Colinas, nubes, bosque boreal. Mujer desvistiéndose sobre cama helada. Bajo los pliegues de su ropa una constelación de aguanieve. Arden las corvas. Barbera o Bonarda, fuerte sabor en boca. Filo.

VIII

En el cuerpo sésil de una hoja, apenas adherida, resplandece el estrato del mundo. Flujo audible. Inflexiones sostenidas por insinuación —dosel amazónico en medio del cuarto. Las hormigas deducen siempre el estado de las cosas.Intensidad de una figura dentro de otra, sonoridad del bulbo de luz, silbido en tono sordo. La cerveza cae al suelo. Tokonoma.

IX

Baúl en madera de fresno, motivos vegetales y geométricos en perfecta simetría. Pies móviles para elevarlo del suelo, cerradura con llave, asas en los costados que facilitan su transporte. Periodo: siglo XVIII. Nadie olvidará el color del brazalete. La economía a gran escala destruye voluntades. Un hombre anuncia que desaparecerá. Trino.

X

Ángulos óseos, formas y cuesta donde radica el ritual. Quién teme al aire. Fisura donde hay. Puerta pulida. Naturalezas muertas, humo de tabaco. Cruce. Un poema es una lima un día bisiesto un 31 de marzo un esquema mental un pinar. Retenes silenciosos demarcan umbral. Aire, pulmones saturados. Oxígeno para abastecer el cerco. Cercanía de pieles ante el viento. Jaula.

XI

Un punto, paraguas negro, bolígrafo de tinta azul, orden para no pensar en la muerte, una mancha seca de sangre, garabateo cadmio en algodón, arca con motivos repetidos sistemáticamente —clavel del monte o calta palustre. Toda la potencialidad del mirar: herida supurante espalda nupcial de un hombre labio bajo de grosor excitante cuerda que flota del fresno en vaivén madreperla ópalo de fuego luz diurna sobre escena movimiento y rastros. Cauterización.

XII

Júbilo y adoración en paréntesis. Sobre el cabello largo de esa mujer, vista en Baden Baden, sobresale una galaxia. No anillos de satélite. No corona de santidad. Réplica. Varios tañidos de campanas (no provincia eclesiástica) susurran una verdad a medias. Blancos y agrietados. Los labios. Se necesita una nueva contraseña para regresar a tiempo al mundo. Mientras la palabra aparece, ella dibuja sobre el agua una espiral. Resplandor.

XIII


Circulan autos en pulgada y media. Espacio hendido. Ladra un perro al fondo. Oropel. Pastelillo de arándanos y chispas de chocolate. Píldora sintética de felicidad. No era sólo balanceo de cumbia salsa samba. Gozne entre realidades, “mira tu cuerpo iridiscente, azul­moradoverde iridiscente”. Lenguaje. Territorio para la aparición de parques paisajísticos zonas urbas rehabilitadas laderas de casas con techo metálico piedras nucleicas espacios sacrificiales. Cajas y capas, espacio vital de pulgada y media. Nación.


Rocío Cerón, Dio­rama, Uni­ver­si­dad Autónoma de Nuevo León/Tabasco 189, Méx­ico, 2012