lunes, 18 de mayo de 2015

traspié

Rebecca Cairns



si por ventura vierdes…
San Juan de la Cruz

al rastre al roce a lastre en ristre a ras
me fui sin tan de mí me fui de bruces

tras de una voz sin ti donde me hallaba
mejor que en mi saliva y en tu sal

más cerca de esta edad y sin cicatrices
sin riesgo de contarlas sin temor

a caer por fortuna incrédulo al conjuro
me fui tras de esa voz en extranjero

que al fin me presentía sin revelarme
que esotra lengua en ti me congregaba

mejor que en español quién lo diría
que iría a llenarme el plexo de un resuello

que ya sabría el camino de mis sílabas
y sin hablar podría deletrearme

sin escalpelo abrirme a voluntad
tras de él de ella me fui me vi tan solo

que huí rumbo a su errar de mí no supe
ya entonces por mi voz sino en la suya

tan súbito ay de mí me hallé en su llama
hollé su rubio hollín me olí en secreto

di al traste ungido a rastras pertinaz
en noes de diamantina en naos de calor

siguiendo a la sinuosa que me urdía
por verme tropezar desbarrancarme

no supe si olvidar pero me fui
me fui deshilachando en su garganta

por eso te mentí quiero decir que yo
un yo en añicos yo multiplicado casi tú

a penas siempre duras sabía quedar en pie
y era tu suelo mi aire y mi fragancia

y era mi corazón tu pie agridulce
quiero decir de mí que no me hablaba

que no me perdonaba a ras me oía
lejano murmurante a media tinta

adentro de una piedra en ascensión
hasta que tropecé para elevarme

no digo más si miento que si callo
detrás de esa sinuosa con los pies

llagados retorcidos en tu amor
tu rostro yo me vi me fui al arrastre

detrás de ella de él dras tel me herí
detrás de mí de ti tras del mi hurí

al roce de una voz que me entendía
tu lastre huyó de mí que triste fui



Román Luján, Drâstel. Ediciones Liliputienses, 2015.

domingo, 3 de mayo de 2015

sobre lo apenas entrevisto



Jana Martišková


I

sobre lo apenas entrevisto
una pregunta

creí leerlo en el vuelo del pájaro
el cruce temido el movimiento de los tobillos
al andar
me dije cuál será la dureza de las uñas
el tamaño de los huesos tras la piel


II

y yo que iba
con mi guijarro suave
con mi trocito de tela azul
con mi grieta en forma de rama
atravesando los pulmones


III

escojo un papel denso una tinta azul marino
sólo hilos manos ciegas cosiendo
palabras de otros restos de conversaciones
lo que me ofrecía la marea de las horas
el silencio
una aguja para coser retales


IV

el vientre se vuelve tenue nido de humo y mientras
algo dentro se pliega se disuelve
aprendemos los juegos de la gravedad
se estira tu perfecta fiera
borramos nuestros rostros
con la levadura del olvido


V

tan sólo la escalera oscura de los días
mi cuerpo la máquina errante
de nuevo en marcha

lejos
cuántos sedimentos pesan en mis huesos



VI

y yo que iba
con mi jardín vacío
con mi cajita de cenizas blancas
con mi alfombra de raíces frías
siguiéndote los pasos



VII

roto el hilo de las pulsaciones entre
el hueco tuyo y yo otro tiempo ahora simulacros
de ausencia moléculas
calcificándose




lunes, 20 de abril de 2015

este desvariar


Moon Hearted




[…]No sé si me moriré o no
de hambre, miedo, los ojos abiertos para milagrosamente
comer, la tierra que rodea y sostiene el agua
demasiado negra para la levedad del cielo. Qué
extraña esta risa mía de murciélago, qué extraño
este desvariar mío sin orejas, qué extraño
este desvariar mío sin pájaros. Qué extraño
este amor mío a las penosas perezas de la vida.


La libélula, Amelia Rosselli
Traducción de Esperanza Ortega
Sexto Piso, 2015



[…]Non so se io sì o no mi morirò
di fame, paura, gli occhi troppo aperti per miracolosamente
mangiare, la terra che ravvolge e sostiene l’acqua
troppo nera per la leggierezza del cielo. Che
strano questo mio riso da pipistrelo, che strano
questo mio farneticare senza orecchie, che strano
questo mio farneticare senza augelli. Che strano

questo mio amare le amare ozie della vita.



sábado, 28 de marzo de 2015

la casa del dolor de cabeza



Ewa Adriana Szumowska



Me desperté en el mismo centro del dolor de cabeza. El dolor de cabeza es el lugar donde debo permanecer y por esto me he quedado sin recursos para pagar alquiler en algún otro lado. Me duele tanto el cabello que se está volviendo cano. Duele dentro del nudo gordiano, el cerebro, eso que desea tantas cosas, en diferentes direcciones. El dolor es una medialuna que cuelga medio dormida en el cielo celeste, el color desaparece del rostro, la nariz señala hacia abajo, toda la vara del zahorí se tuerce hacia abajo, hacia la corriente subterránea: el dolor. Me he mudado a una casa que fue construida en lugar erróneo; hay un polo magnético casi debajo de la cama, casi bajo la almohada y cuando el tiempo cambió, encima de la cama, hubo un cortocircuito. Una vez tras otra intento imaginarme que un enorme cascanueces pellizca con un agarrón milagroso las vértebras del cuello, algo que de una vez para siempre enderezará la vida. A propósito, no solo hay dolor en mi cabeza privada. El mal se relaciona, entre otras cosas, con las negociaciones de paz en París que se han
“malogrado”, y la expresión “malogrado” se proyecta en la pantalla que hay aquí dentro. También duele porque las cartas quedan sin responder, porque ayer estaba enojado, porque uno derriba la vieja y fea casa para construir una más fea aún. Pero la casa del Dolor de Cabeza no está madura para ser eliminada. Antes tendré que vivir allí una hora, dos horas, la mitad de un día. Antes dije que era un lugar, luego he cambiado diciendo que es una casa, pero la pregunta es si no será una ciudad entera. El tráfico se desliza implacablemente lento. Los diarios aparecen. Suena un teléfono.


Tomas Tranströmer
(poema incluido en la antología El cielo a medio hacer, Nórdica)





lunes, 16 de marzo de 2015

galerías


Béla Tarr




en el interior de las células
la ausencia
se expande como un virus
en diminutos estallidos blancos

alguien
atraviesa los días sin abrir los ojos
lentamente excava galerías
bucea en el pulmón deshecho del invierno

a tientas


las húmedas paredes no aguantan



miércoles, 11 de marzo de 2015

disentería

Jindřich Štreit



Cuánto tiempo
el oxígeno


si el viento deja
ese olor


y polvo


la sed aumenta
a cada bocanada


por beber de los pozos
una ameba
sus vientres trasnochados


deambulan
pálidos grises
tierra adentro


otro bloque enfermo
en el pueblo
las vacas quemadas


y el hacinamiento


82 vecinos
esperan
de las nubes

la llegada del agua.



Carolina Jobbágy, Historia clínica. Kriller71 Ediciones, 2014.


miércoles, 11 de febrero de 2015

abejas


Elena Helfrecht




en el sueño las abejas comían sus
huesos y bajo los restos de sus
costillas
construían un panal

despertó con un sabor a tierra, a raíz
de diente de león, sobre la lengua

qué vida es la que estoy viviendo
preguntó








domingo, 7 de diciembre de 2014

las palomas existen


Annija Muizule


4

duerne findes; drømmerne, dukkerne
dræberne findes; duerne, duerne;
dis, dioxin og dagene; dagene
findes; dagene døden; og digtene
findes; digtene, dagene, døden



las palomas existen; los soñadores, las muñecas
los asesinos existen; las palomas, las palomas;
niebla, dioxina y días; los días
existen; los días y la muerte; y los poemas
existen; los poemas, los días, la muerte




Inger Christensen, Alfabeto, (Sexto Piso)
Traducción de Francisco J. Uriz


jueves, 27 de noviembre de 2014

el río


Shinya Arimoto



el cauce del río trae toneladas de residuos. hay hombres y mujeres jóvenes que trabajan recogiendo y vendiendo lo que pueda haber de útil. a la hora de comer hacen una hoguera y cocinan pescados a la brasa, para compartir. también hay una muchacha que no sabe hablar, pero siempre está sentada al lado de los otros y escucha. su trabajo consiste en tejer cestas de mimbre para transportar las mercancías que los nadadores recogen

todos vuelven al trabajo, y la muchacha mira los restos de pescado, las raspas, quisiera confeccionar con ellas un instrumento musical extraño o un pequeño peine. lo que le gusta es quedarse cerca del agua y trabajar con las manos, es hábil para eso. lo que detesta es el torrente estruendoso de la mujer que ríe o del hombre enfurecido. la muchacha abre los ojos como una especie de pez de tierra, la pequeña boca inmóvil, y mira las aguas profundas, ella sólo se sumerge por la noche, y siempre sola

la muchacha-anfibio contempla a los nadadores y piensa en la resistencia de sus pulmones, han aprendido a forzarlos para resistir cinco minutos sin respirar, bajo el agua. la muchacha piensa en el límite de esa capacidad, imagina las membranas rompiéndose, quizá sólo una fisura estrecha y las bolsas respiratorias llenándose de agua. entonces atardece, el cielo comienza a apagarse y la muchacha sigue sola sentada cerca de la orilla, los cestos de mimbre se van llenando de silencio oscuro mientras sus dientes relucen quedamente en una sonrisa que se abre a la noche


lentamente los cuerpos esbeltos florecen, uno tras otro, hinchados de agua, a la luz de la luna




miércoles, 19 de noviembre de 2014

como ramita doblada


Anna Gawlak


Despite Her Pain, Another Day

River fogs (7 AM) stray and begin, shiver and begin
on the September mill rocks.
Bits of leaf mirror along. I have arrived at my sanity.
Evidence (7 PM) : while she medicates I walk by the river.
Millwheel smells like weet cornhusk.
On my back (2.38 AM) in the dark at Dorset Motel I listen to the radiator click
and to her, awake on the other side of town
in the hot small room
gripping a glow-in-the-dark-rosary.
Whatever they say about time, life only moves in one direction,
that's a fact, mirroring along.
River fogs (7 AM) go flayed and silvery
when it dawns dark
on the day I leave.
DANGER DO NOT DROP OR DRAG ANCHOR
reads a sign just off the selvedges.
Minddingness gulps us.
Her on the bed as bent twigs.
Me, as ever, gone.



A pesar de su dolor, otro día

La niebla del río (7 am) se dispersa y comienza, se estremece y comienza
sobre las otoñales piedras del molino.
Restos de hojas resplandecen. He hallado mi cordura.
La evidencia (7 pm) : ella toma sus medicamentos, yo doy un paseo por el río.
La rueda de molino huele a húmeda hoja de maíz.
Detrás de mí (2:38 am) en la oscuridad del Motel Dorset oigo el clic del calentador
y a ella, que se despierta en el otro extremo de la ciudad
en un cuarto pequeño y cálido
aferrándose a un rosario que brilla en lo oscuro.
No importa qué se diga del tiempo, la vida va en una sola dirección,
es un hecho, y resplandece.
La niebla del río (7 am) es plata desollada
cuando amanece oscuro
el día de mi partida.
PELIGRO NO LEVAR NI ECHAR ANCLAS
dice el letrero justo en la orilla.
La no conciencia nos engulle.
Ella en la cama como ramita doblada.
Yo, como siempre, ida.



Decreación, Anne Carson. Ed. Vaso Roto

Traducción de Jeannette L. Clariond