lunes, 23 de septiembre de 2013

la soledad sonora


Akif Hakan


en el sueño estábamos en un sanatorio desahuciado
los insectos y yo, por fin nos librábamos de las palabras
bastaban los sonidos inarticulados
nuestros zumbidos, las ondas electromagnéticas

por el día explorábamos los pasillos donde la vegetación extendía su dominio,
cientos de habitaciones idénticas, roídas por la luz,
camas con las ruedas rotas, empotradas contra la pared
tendíamos hilos, recorríamos los espacios vacíos entre
invisibles trazas de mercurio, muestras de orina y sangre
botellas que aún contenían suero y otros líquidos desconocidos
coleccionábamos cajas enteras de pastillas
pijamas abandonados, jeringas

por la noche revivía con horror el pasado: tantos  que se habían acercado
con sus residuos cerebrales
las radiactivas cadenas de sílabas cosidas


abandonar la zona de los pliegues y lamer la árida tersura del silencio 



2 comentarios:

  1. La frase final, tremenda. El silencio, un arma de doble filo.

    ResponderEliminar
  2. Tenemos miedo, todos, absolutamente todos, menos tú.

    ResponderEliminar