lunes, 11 de febrero de 2013

ah las pasiones del cuerpo



Elliot Lee Hazel


ah las pasiones del cuerpo:

1) presenciar el eterno combate entre la fuerza y la debilidad entre las
ganas y sí la aspereza de los huesos quemándose la boca odiosa
todo el día
tiemblan las manos apenas pueden sostener las cosas
sangra la delicada flor de las encías cuando intentas
masticar la parálisis y la rabia todas las veces que te
quejarás diciendo nunca
tu ridículo pequeño circo de ansiedad

no quiero ver nada más quiero que venga alguien quiero un pájaro
no
no hay nadie
¿hola?

contempla tu cuerpo ahora la
degradación el dolor de cada movimiento la saliva amarga
a veces abres las ventanas para renovar el aire y que la nieve te corte
las mejillas a veces cantas a gritos hablas con las paredes desnudas y escuchas
al viejo de arriba ir y venir todo el día
como tú
de un cuarto a otro
los ojos desmesurados



2) las horas no se parecen en nada a un hilo espeso estirándose
pero es verdad que el aire se vuelve acuoso que los ojos duelen no quieren
abrirse

estas tazas me están destrozando la vida, sí
cuántos líquidos calientes hoy vanos intentos de algo que se parezca al contacto
entonces intento dormir
pero viene el herrero incandescente y deposita sobre mis ojos
sus monedas recién sacadas del horno
viene el cuervo inmundo y me picotea la garganta

creí que había una zona blanca intacta en medio de la nieve
pero abrí los ojos y me encontré temblando
en la calle de las carnicerías







7 comentarios:

  1. Has hecho un poema en una prosa en una fábula en todos nosotros en ellos y en él que no lo sabe aun.

    Bs.

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  2. Voraces esas pasiones, voraces y generosas las palabras con ellas.

    Un abrazo.

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  3. Los cuervos inmundos me comieron.
    Y dejaron lo que ahora soy.

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